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Una de las apuestas de Gallardo que hoy está dando resultados y hoy el Más Grande recuperó luego de un proceso el valor más importante del club.

El "Muñeco" nos dio tantas cosas que el día de mañana serán difíciles de repetir. Si pensamos en tener una definición del máximo torneo continental en Europa, las probabilidades claramente son una en un millón. Pero año tras año Gallardo le otorgó a River, además de títulos, una idea de juego, una identidad. Sumado a esto, el Millonario recuperó el ganar, gustar y golear, como también el valor del semillero del club.

Porque el Más Grande siempre aprovechó para sacarle el jugo a los más pibes, desde Ángel Labruna, pasando por el Beto Alonso, Ramón Díaz y el "Burrito" Ortega, entre los ídolos más significativos del club, como también de camadas más recientes en las que disfrutamos de jugadores como Aimar, Saviola, Solari, D’Alessandro y Cavenaghi, este último quién podría estar entre los grandes mencionados anteriormente.

Así era como uno disfrutaba de acercarse al Monumental con tiempo para ver a las joyitas que jugaban en la Reserva. Pero hubo un momento en el que esta fábrica de talentos sufrió un cambio. La máquina dejó de aceitarse, los motores se frenaron y el tiempo oxidó esa estructura que tanto le dejó al club. A pesar de todo surgía algún crack, porque River es grande, pero ¿qué hubiera pasado si Buonanotte, Lamela, Lanzini u Ocampos hubieran estado en manos de Napoleón?

La mayoría de los juveniles surgidos entre 2006 y 2011 no pudieron explotar su mayor potencial en Núñez, alguna vez siendo apurados por los técnicos, o tirados a la cancha sin un equipo que los respaldara. Porque hasta 2005 podemos recordar los debut de Mascherano, Higuaín y Falcao, pero luego llegó la debacle institucional. Y podemos mencionar algunos jugadores como Mateo Musacchio, Augusto Fernández, Lucas Orbán, Roberto Pereyra o Juan Cazares, que fuera del club se potenciaron y lograron alcanzar su mejor nivel.

Desde que llegó Gallardo al club una de sus cartas fue apostar a largo plazo y por eso bajó línea al trabajo de las inferiores, por lo que cada categoría está conectada e intentan mantener la misma idea de juego que implementa el plantel profesional. Así fue como el Muñeco ya hizo debutar a 34 futbolistas en sus seis años como entrenador. Sus primeros pupilos fueron Boyé, Mammana y Guido Rodríguez. Más tarde llegaron Exequiel Palacios, el Chino Martínez Quarta y Montiel.

Hoy el trabajo realizado en las juveniles se extendió a todas las posiciones del campo de juego. Julián Álvarez, Ferreira, Sosa, Girotti, Elías López y Rollheiser, son los que se destacan y cuentan con el respaldo de Gallardo. El hincha de River no tiene más que disfrutar de que los pollos del Muñe estén dejando su huella en el club que más jugadores aporta tanto al seleccionado argentino como al mercado europeo.

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