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Palmeiras se siente campeón y River dejó los lamentos atrás. Es a todo o nada.

Evidentemente según dirigentes, aficionados y principalmente quien ordenó pintar una copa que aun no tienen junto al pintor que realizó el trabajo, el convencimiento es notorio en Palmeiras. No pueden disimular sus sensaciones y lejos están de las creencias de nuestro fútbol, cábalas y demás: se sienten campeones.

El 3 a 0 en Avellaneda para ellos fue lapidario, no le dan una gota de posibilidad al River de Gallardo. Según el raciocinio de por lo menos este equipo paulista, un cuadro argentino que perdió en el partido de ida en condición de local no cuenta con las armas ni futbolísticas, ni psicológicas para remontar en tierras brasileñas.

Pero a partir de las 21.30 el fútbol dará lugar a la verdad: qué tan cierto es lo que el Mundo Verdão piensa con respecto a esta semifinal que lo ubica con gran ventaja, o si la pregonará la jerarquía de un equipo que viene liderando el futbol de Sudamérica desde hace varios años, que de conseguir la épica esta noche, tal como calificó la cuestión su propio entrenador, será su tercera final de América consecutiva.

Absolutamente todo en contra. No existe peor panorama para el equipo millonario. Tres goles abajo en el marcador, nunca en la historia de la Libertadores un equipo remonto algo similar debajo de un partido de ida a otro de vuelta jugando de visitante. Sin embargo, le pueden preguntar a cualquier hincha del Millonario qué piensa sobre el partido de hoy y te va a responder lo mismo: “le tengo fe”. ¿Cómo puede ser?

Es tanta la incidencia de Marcelo Gallardo sobre el equipo, sobre los hinchas y sobre la historia del Club, que los fanáticos se alienaron a las frases propias del míster y hoy más que nunca, aunque para todos esté en la lona. River aún no escucho la campana, aunque todos los den por muerto. River aún respira, y como bandera tiene cualquiera de las tantas frases de Napoleón.

Más allá del resultado, los hinchas esperan con hidalguía y orgullo este cotejo, porque nada quebrantará todo lo cosechado. Expectantes y preparados para la batalla desde el sillón de sus casas, ya que otra no queda, sino estarían explotando el Allianz Parque de San Pablo.

Pase lo que pase, nada más que aplausos para este equipo, pero como dijo nuestro líder, "vamos por la épica". No sea cosa que otra vez…

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