El Millonario visitará mañana al Taladro e, independientemente del extenso historial disputado entre ambos, un hecho relevante los une aún más través de los años.

Todo ocurrió en el año 1966, cuando el Más Grande se enfrentaba frente a Peñarol, por la final de la Copa Libertadores. En el encuentro de ida, los uruguayos se habían quedado con la victoria parcial por 2-0 mientras que, en la vuelta, los Millonarios sellaron un 3-2 en el Monumental. Sin embargo, como en aquel entonces no existía la diferencia de gol, el título tuvo que definirse en un tercer partido ubicado en cancha neutral.

Así, en el Estadio Nacional de Santiago de Chile River, que ganaba por dos tantos ejecutados por Onega y Solari, se vio inmerso en una cadena de errores defensivos que le permitieron al rival no sólo empatar sino, finalmente, ganar por 4-2. Entre el dolor por lo vivido, el club de Núñez regresó a Buenos Aires para continuar con los compromisos ligados al torneo nacional.

En su retorno, La Banda enfrentó a Banfield en un partido donde la hinchada oponente y a modo de burla por lo sucedido, lanzó gallinas muertas al campo de juego. Fue a partir de allí, que la palabra “gallina” comenzó a utilizarse para caracterizar al pueblo riverplantese; que, por otro lado, adoptó el apodo identificándose por los colores y por el accionar que entrelazaba al animal con la camiseta… “poner huevos”.

River y Banfield: un duelo con mucha historia.

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