El entrenador de arqueros que acompaña a la delegación del Millonario en la burbuja, despertó con un cuadro febril y fue apartado rápidamente para realizarle el hisopado PCR.

Mientras reinaba la paz de River en el Holiday Inn en Ezeiza, se encendieron las alarmas relacionadas al coronavirus. Adrián Oliveri, entrenador de arqueros en la Reserva pero reemplazante de Tato Montes en la Primera (ya que este último forma parte del grupo de riesgo), fue apartado de la burbuja porque presentaba un cuadro febril y temen que sea positivo de Covid-19.

Mientras se aguarda por el resultado del hisopado que ya fue realizado, en el Millonario piensan que puede se un cuadro común, debido al entrenamiento que realizó el plantel ayer por la tarde, donde llovió mucho, la práctica terminó de manera nocturna y con una baja de temperatura en el predio. Cabe aclarar que de no estar abrigado para la ocasión, lo de Oliveri no pasaría de un simple engripado.

De todas maneras, se desconoce el paso a seguir en caso de que el entrenador de arqueros dé positivo. Una de las alternativas es deshacer la burbuja para hacer que tanto el plantel como el cuerpo técnico regresen a sus casas y sean aislados, separando también a sus contactos estrechos, pero de elegir esta variante el equipo del Muñeco recibiría un golpe duro, ya que sus dirigidos tendrían que entrenar durante 14 días encerrados en sus hogares a tan sólo 20 días de visitar a San Pablo en la reapertura de la Libertadores. La otra es mantener la estadía en el hotel, extremando aún más los cuidados necesarios. Ambas serán definidas de acuerdo a lo que suceda por los integrantes del cuerpo médico de River.

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