El jugador oculto del Muñeco, figura frente a Liga de Quito, supera obstáculos mientras estudia en la universidad.

El pibe de 21 años atravesó diferentes etapas en el Más Grande. Obstáculos que superó por la mentalidad que tiene el grupo en lo que se refiere a la fortaleza, acompañado por la constancia y esfuerzo para ganarse un lugar en el once titular.

El oriundo de Mercedes realizó una muy buena pretemporada. Su impronta marca un temperamento que tiene que tener un jugador que ocupa su puesto. En el partido por Copa Libertadores frente a Liga, se encontraba en el banco de suplentes, hasta que Nacho Fernández chocó su rodilla con un futbolista rival y fue sustituido en el entretiempo.

Se podría decir que la mayoría imaginaba al juvenil en la posición de Enzo Pérez y que este pasara como mediocampista interno. Para sorpresa (o no) de todos, Napoleón volvió a acertar, ya que Santiago Sosa encajó a la perfección en el costado derecho, reemplazando al Cerebro, cambiándole la cara al equipo, siendo participativo, llegando a posición de ataque, rematando en dos oportunidades, anticipando y enlazando pases para generar situaciones de gol.

La lesión de Nacho Fernández

Este resurgir se debe a que el Muñeco venía practicando esta posibilidad, de que ante un imprevisto (lesión o venta al exterior de Nacho), tener un reemplazo y que el mismo sea ni mas ni menos que de la cantera Millonaria, algo que se viene visualizando con la gestión del entrenador con más títulos. Lo mencionado, fue puesto a prueba en los amistosos que disputó River frente a San Lorenzo y Newell’s. Otros ejemplos de quienes pasaron por etapas similares son Montiel, Palacios o Álvarez.

Sin embargo, el mercedino, además del fútbol tiene otras prioridades. Sigue estudiando para ser contador público en la UADE y está en segundo año, preparando parciales de dos materias: sistema de costos y régimen impositivo.

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Desde aquel debut con Racing a esta parte, a Sosa las cosas se le habían hecho cuesta arriba en el club: se perdió una pretemporada importante al año siguiente por estar en el Sudamericano Sub 20 y al volver sufrió una pubalgia que lo terminó marginando casi todo el 2019, un año en el que además estuvo cerca de pasar por 15 millones de euros al Everton: sin visa de trabajo, la Premier lo rebotó y pocos días después le llegó el pasaporte comunitario. Ya era tarde. Pero el fútbol y Gallardo hoy le dan otra oportunidad: volver a renacer.

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