Aunque la gente lo vitoreó, el Muñeco no se calzó los cortos ni se ató los botines. Solo dijo presente desde el banco de suplentes.

Napoleón, como lo identifican los hinchas, quién despierta todo tipo de sensaciones en ellos, en la previa de la despedida del capitán eterno había mucha expectativa en poder verlo compartiendo plantel con sus dirigidos y ex compañeros de vestuario.

Sin embargo, no sucedió. Y no solo los fanáticos se quedaron con las ganas, si no también los propios invitados a la despedida del León. La razón: arrastra molestias en una de sus rodillas desde hace varias semanas y por las dudas decidió dejar pasar la chance de jugar para no lesionarse, aunque el dolor no le impidió acompañar y estar junto a Leo en esta noche tan especial.

Dijo presente desde el banco de suplentes, dando algunas indicaciones, riéndose con sus actuales dirigidos y tuvo una excelente reacción al ver que la magia del uruguayo no se acaba: Enzo Francescoli marcó un golazo, eludiendo a cuatro futbolistas con caño incluido y definiendo con mucha clase al segundo palo: se paró, sonrió con los ojos iluminados y no dejó de aplaudir la clase del actual manager.

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