El ex jugador y Presidente de River padece una enfermedad neurodegenerativa que le produjo el Mal de parkinson y Alzheimer. A continuación te contaremos de que trata cada uno y que le produce a quienes lo padecen.

Acá no estamos para hacer juicios de valor, cada hincha de River sabe lo que fue Daniel Passarella tanto como jugador que fue ídolo, director técnico o cuando fue dirigente que quedó marcado por ser quien estaba al mando cuando el equipo se fue al descenso. Cada uno sabrá analizar que faceta pesó mas tanto de manera positiva o negativa. En las últimas horas apareció la noticia de su grave estado de salud, ya que padece una enfermedad degenerativa que, aparentemente, heredó de su padre que también vivió sus últimos días de la misma manera.

Esta enfermedad le causó dos males que suelen escucharse a menudo, en la gente mayor, pero pocos entienden que significa: El Mal de Parkinson, es una enfermedad progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento. Entre sus síntomas más comunes aparecen los temblores, falta de reflejos y lentitud en los movimientos, rigidez muscular, alteración de la postura y el equilibrio, pérdida de los movimientos automáticos y cambios en el habla o la escritura. Todo esto se produce ya que las neuronas del cerebro no responden porque están descompuestas o directamente muertas.

Por otro lado también padece de Alzheimer, que se trata de un tipo de demencia que genera problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Generalmente los síntomas aparecen lentamente, pero con el tiempo empeoran a tal punto de influir en la vida cotidiana. Mayormente esta patología la padecen personas mayores de 65 años, pero puede ocurrir mucho antes por una herencia familiar.

Como mencionamos el Alzheimer es una enfermedad que va creciendo de manera progresiva, con distintas etapas, al principio la perdida de memoria suele ser leve, uno de los síntomas más comunes es la dificultad para recordar información obtenida de manera reciente. Pero a medida que el tiempo va pasando la cosa va empeorando y aparecen la desorientación, los cambios de humor repentinos, el comportamiento puede variar y se llega al punto de no reconocer ni siquiera a las personas del entorno. En el caso que este mal esté demasiado avanzado se puede hasta perder la noción del habla o tragar e inclusive caminar.

Según los más allegados a DAP afirman que solamente sale a dar vueltas en su auto, siempre acompañado porque temen que pierda la noción y no pueda regresar. Los que lo conocen afirman que ya no es la persona que conocieron, si bien tiene momentos de lucidez, cada vez suelen ser más esporádicos.

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