Luego de la derrota ante Boca, el Millonariodeberá tener la mente fría para afrontar una semana cargada de emociones.

Sin dudas una derrota contra el exclub siempre duele, siempre molesta y mucho más cuando no se juega bien y con muy poco sos superado. El domingo no le salió absolutamente nada a River, mucho menos a Gallardo que demostró que es humano y que también se puede equivocar.

Hubo varias cuestiones que llevaron a que el Millonario pierda el clásico, pero quizás las más notorias fue la sorpresa del entrenador que puso dos esquemas distintos y ninguno le funcionó. Desarmó el 4-4-2 que venía dando resultados, rendimientos no tanto, para poner una línea de 3 centrales y luego al notar su error intentó cambiar en el entretiempo pero fue inútil. Para colmo, el rival también mediocre llega dos veces, pero te convierte de pelota parada.

Lo dijo el propio entrenador en la previa, el que salga vencedor tendrá un envión anímico importante de cara a la recta final del torneo. Bueno, esta vez nos tocó perder y este encuentro tiene que ser el claro ejemplo de lo que no hay que hacer. Lo que se perdió, ya se perdió, ahora a masticar la bronca y seguir peleando que no estamos tan lejos del puntero; son apenas cinco los puntos que nos separan de Atlético Tucumán.

Lo bueno o no tan bueno es que habrá revancha rápido y con posibilidad de sacarse la sensación post derrota. Hay dos encuentros en cuatro dias: primero Banfield -el miércoles a las 19- y luego San Lorenzo -domingo a las 15.30-. Sacando buenos resultados de esta doble fecha, seguramente nos pongamos a tiro del líder. No hay otra, si queremos pelear tenemos que dar muestras de carácter ahora; no hay excusas, ni tiempo para lamentarse.

Luego de la derrota ante Boca, El Más Grande deberá tener la mente fría para afrontar una semana cargada de emociones.

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