El defensor fue una de las grandes figuras en el clásico ante San Lorenzo y emocionó a todos en el final del mismo.

A principios de este año, un hijo pródigo de la casa decidió dejar de deambular en ligas menores de Europa para volver a ser feliz, así describió su regreso a River Emanuel Mammana que se ha ido ganando la confianza de Marcelo Gallardo y pasó de ser el sexto central a ser el más regular dentro del campo de juego.

Las lesiones de Paulo Diaz, el flojo nivel de David Martinez, los errores de González Pirez, y la edad de Maidana y Pinola, le dieron la posibilidad al ex Zenit de volver a jugar en su posición natural ya que lo venia haciendo como lateral derecho. Desde aquel partido ante Gimnasia su rendimiento ha ido creciendo notablemente, a tal punto de ganarse el puesto como primer central.

El domingo fue clave para darle el triunfo al equipo, aprovechó el despeje del jugador de San Lorenzo y le marcó un verdadero golazo a su ex compañero Augusto Batalla. Grito desaforado, pero además hubo mucha emoción en el festejo del defensor de 26 años.

Al finalizar el encuentro el surgido en el Millonario explicó sus sensaciones y dejó bien en claro para quien fue dedicado su tanto: "Este triunfo es para los hinchas, la familia y mis ángeles que están en el cielo, mi mamá y papá. Ellos están siempre conmigo". Este es el segundo que convierte desde su vuelta, también le había marcado a Sarmiento en la derrota 1-2 en nuestra cancha.  "Cuando se me dan los goles, no se cómo gritarlos y me sale la pasión de adentro", cerró.

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